Al grabar en manifestaciones violentas I
De nuevo tenemos otro artículo bajo la mirada de nuestro gran colaborador Juanma Cuellar, explicándonos su experiencia como reportero gráfico en situaciones de riesgo como son las coberturas informativas en manifestaciones violentas. Todo un vademecum para principiantes.

” ¿Alguna vez habéis grabado dentro de una manifestación? Si se trata de una concentración pacífica de manifestantes civilizados la dificultad no pasa de los problemas técnicos propios de la toma de imagen. Pero la cosa cambia si nos vemos inmersos en una masa de radicales violentos, sean del signo que sean.
En general, los manifestantes radicales identifican a la televisión como uno de sus peores detractores, responsable de la imagen monstruosa con la que les percibe la sociedad. Por lo tanto, es fundamental comportarse con prudencia e intentar alejarse de los estereotipos para no ser señalado como “el enemigo“.
¿Cómo conseguimos este propósito? Hay que preguntarse: ¿qué te identifica como reportero a la vista de cualquier profano?. El primer rasgo que te diferencia del resto de los mortales es el perfil con la cámara al hombro. Hay que evitar a toda costa ofrecer este aspecto.
Para ello, conviene practicar diferentes técnicas que faciliten la grabación sujetando la cámara de cualquier otra forma, por ejemplo, apoyándola en el costado pasando el brazo derecho por encima y operándola con la mano izquierda.
Otro dato importante es la interacción con los manifestantes. Estamos trabajando y es imprescindible mantener la tranquilidad y ser prudentes con las provocaciones. Nada de apuntar con la cámara como si fuera un lanzamisiles. Es bastante útil habituarse a encuadrar sin mirar por el visor. De esta forma mantenemos el control de nuestra posición y de la evolución de la agresividad de los que nos rodean. Evidentemente, esto solo es factible para captar escenas o situaciones que tengan lugar a corta distancia, aunque con práctica puede intentarse con diferentes focales.
Estas ideas parten de una visión generalizada y algo simplificada. A la hora de la verdad existen multitud de factores que determinan la situación:
- La cámara: El tipo de cámara. No es lo mismo usar una cámara tipo broadcast convencional (tamaño betacam) que una digital de pequeñas dimensiones. Por supuesto es mucho más recomendable usar el segundo tipo de cámara.
Cuestiones a tener en cuenta:
- Parámetros de Imagen y Sonido:
1.- Exposición.
Los problemas están asociados en general a las grabaciones nocturnas. Las cámaras digitales domésticas o semidomésticas cuentan con la ventaja de que es sencillo grabar en automático. La sensibilidad de la mayoría de los modelos es más que suficiente en general, sin contar con las que disponen de night-shot.
Los modelos semiprofesionales tipo Sony Z1 o Panasonic DX200 dejan algo que desear en este aspecto. De día o con buena luz la sensibilidad es buena, pero en la oscuridad, se despistan un poco. Aún así, no hay que olvidar que en esas circunstancias cierto nivel de ganancia y el consiguiente ruido son tolerables si la imagen merece la pena.
Hay un modelo estupendo de Panasonic, la AG-DVC30, que implementa un sistema de night-shot sobre tres CCDs muy, muy bueno, casi mejor que el de Sony, para mi gusto, y el único que conozco sobre tres CCD (Sony solo incluye night-shot en cámaras de un solo ccd, que yo sepa).
En cuanto a modelos profesionales, las betacam SP son un lastre tanto por la escasa duración de las cintas (cambiar de cinta es otro “cante”) como por el peso y la luminosidad pobre. Pero desde las betacam SX hasta la gama digital DVCPRO, DVCAM, XDCAM, etc., el margen de exposición es suficiente con buenas ópticas.
Con ópticas profesionales, es necesario tener cuidado con el diafragma automático, pues en general, al no ser un ajuste electrónico sino mecánico las progresiones de exposición son lentas y el resultado suele ser negativo y antiestético. Lo mejor es entrenarse en alcanzar con disimulo el botoncito de exposición automática momentánea o hacer un cálculo aproximado asumiendo las sobreexposiciones o subexposiciones que se cuelen. Grabar de noche en un escenario urbano con fogonazos de coches y farolas que se te meten en plano de golpe, con gente en sombras o plenamente iluminados, y disimulando… complica la perfección de la imagen.
2.-Foco.
El foco sí puede ser un problema, pues si bien un plano mal expuesto tiene un pase si la escena lo merece, un plano desenfocado es inservible al cien por cien. Mucho cuidado con los focos automáticos. El foco automático es un ser caprichoso.
Una escena perfectamente enfocada puede irse al traste por mil motivos: que se cuele una mano en primer término o en un término diferente a los sujetos principales, que en condiciones precarias de luz la cámara sea incapaz de calcular las distancia y el foco se vuelva loco, o que se pose una mosca en el objetivo, sin ir más lejos.
En mi opinión, lo mejor es ajustar el foco a infinito y dejarlo bloqueado o en modo manual. Cuidado con los objetivos profesionales en diafragmas críticos bajo condiciones de luz pobres. La profundidad de campo se vuelve traicionera y conviene comprobar la zona enfocada previamente.
3.- Operación de la cámara.
Las cámaras profesionales son casi todas parecidas. Hay que acostumbrarse a manejarlas sin mirar, a conocer de memoria los ajustes del foco (aproximadamente) por la posición relativa del anillo de enfoque desde los dos topes, conocer todos los selectores, botoncitos, palanquitas, ruedecitas, etc., y saber siempre de memoria el estado de la cámara en cuanto a filtros, balance y sonido. Para mi gusto, las cámaras domésticas y semidomésticas más ergonómicas para usarlas en manual y automático son las Sony (me encantaba un modelo ya obsoleto, la Sony TRV900. Buscad en internet, tiene hasta club de fans esa cámara). De las semiprofesionales, me gusta la distribución de controles en las Panasonic. Es sencilla y coherente.
4.-Sonido.
En estas circunstancias, el sonido ambiente se convierte en el rey y los buenos micrófonos de ambiente te salvan la vida dando nitidez a la expresión de los protagonistas del plano. Un buen truco es disponer de un micrófono inalámbrico de calidad y que otro compañero lo mueva instalado sobre si mismo. Esto suele dar buenos resultados para discriminar fuentes de sonido y aislar personajes con planos sonoros en primer término. Cuidado con el uso de microfonía inalámbrica pues en algunas manifestaciones con previsión de violencia la policía puede usar inhibidores de frecuencia y esto suele afectar a la recepción. En cuanto al ajuste de los niveles, yo suelo usar el modo automático, aunque tenga sus detractores (ejem!!) pues apantalla bastante el griterío y filtra los picos aún con el posible riesgo de perder armónicos.
Agradecemos la colaboración al autor de este artículo, Juanma Cuellar.
Seguirá en “Al grabar en manifestaciones violentas II”
















Me parecen de gran importancia estas recomendaciones en especial para los compañeros que trabajan en zonas donde este tipo de manifestaciones son habituales.
Gracias…!
Me parece la aplicación del sentido comun, a la realización de un trabajo.
[...] Al grabar manifestaciones violentas II 16 02 2009 Viene del artículo “Al grabar en manifestaciones violentas I” [...]